EL FIN DE LA MORATORIA PARA LA JUBILACIÓN DE AMAS DE CASA SIGNIFICA UN GRAVE RETROCESO PARA EL GÉNERO

“La posibilidad de que mujeres mayores de 60 años que quieran acceder a una jubilación y no tienen todos sus aportes regularizados deje de existir en la Argentina, significa un peligroso retroceso en los derechos conquistados por la mujer”, dijo la licenciada Angélica García, titular de la Secretaria de la Mujer, al ser consultada sobre el fin de esta moratoria previsional. Asimismo, agregó que “este derecho fue alcanzado durante un gobierno justicialista que respetaba entendía y protagonizaba las luchas sociales para empoderar al género”.

Para la funcionaria, que “una administración nacional deje de lado esta conquista demuestra que lastimosamente todavía no se alcanzó a entender el alcance y el impacto que generó esta posibilidad para las mujeres en el país”.

Así, la licenciada García, recordó que “esta norma permitió que millones de personas sean reconocidas en su labor e incluidas en el régimen previsional como trabajadoras”.

Igualmente, la licenciada sostuvo que “el gobierno nacional al abolir este derecho generará más ajuste, en un contexto muy difícil de país en el que los datos estadísticos y la realidad cotidiana demuestran que existe una desigual distribución ocupacional y del trabajo no remunerado”.

“La decisión de terminar esta puerta al reconocimiento de los derechos de las mujeres precariza más a los sectores vulnerables de la Argentina”, explicó.

Antecedentes

Como se recordará la Ley nacional de Moratoria fue un proyecto que se sancionó en 1995 pero recién la implementó el presidente Néstor Kirchner en 2006. Esto implicaba que las mujeres que tenían 60 años y no llegaban a tener los 30 años de aportes pudieran comprar años con un sistema de planes de pago.

Fuerza de trabajo

La licenciada Garcia, compartió los conceptos de Eva Sacco, economista y miembro del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), quien sostuvo ante este tema que “la moratoria significó la inclusión dentro de las políticas públicas del reconocimiento a la jubilación como un derecho, es decir, reconocer al trabajo más allá de los aportes o no, porque la persona que trabajó, independientemente de la regularidad o no, hizo un aporte a la sociedad con su trabajo. Y, en ese sentido, es fundamental para las amas de casa y es un reconocimiento al empleo doméstico, porque, valga la redundancia, se les reconoce el trabajo para reproducir la fuerza de trabajo”.