DESTACAN EL EFECTO MULTIPLICADOR DE LOS CEDEVA EN LA EVOLUCIÓN PRODUCTIVA

El administrador de los Centros de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA), el ingeniero Jorge Balonga, apreció el rol fundamental que los mismos cumplen dentro del esquema productivo de la provincia debido a su efecto multiplicador en la evolución de todos los estratos de los productores.

Así lo destacó el funcionario al cumplirse el 22° aniversario de la inauguración de la experimental de Laguna Yema, que se puso en marcha el 27 de julio de 1997.

Sobre los inicios, explicó que el Centro «fue un instrumento que diseñó el gobernador Gildo Insfrán después del viaje a Israel que hicimos a inicios del ’96. Allí vio las tecnologías y tomó contacto con el Gobierno israelí para una apoyatura inicial en el diseño de una experimental diferente a las que existían en el país, ya que esto era un Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias, es decir, no se hace investigación básica sino que se validan ensayos para transmitir rápidamente esa información al productor».

Refirió que los CEDEVA se encuentran ubicados en las localidades de Laguna Yema, Las Lomitas, Misión Tacaaglé, Ibarreta y Ceibo 13, informando que «actualmente estamos trabajando para antes de fin de año poner en funcionamiento un laboratorio más en el Polo Científico y Tecnológico de Formosa Capital, que sería una fábrica de insecticidas biológicos».

En ese sentido, indicó que la creación de las experimentales «se decide de acuerdo a las necesidades a resolver que tienen los productores», marcando que «hace cinco o seis años estamos viendo el aumento de la población de un insecto que ataca las raíces del banano, es el picudo, y simultáneamente hace cuatro o cinco años encontramos picudos momificados atacados por un hongo».

«Multiplicamos ese hongo y durante cinco años seguimos haciendo ensayos distribuyendo esporas de hongos en trampas. Vimos que en esos ensayos la población iba bajando de una forma muy importante, entonces evaluamos la fabricación y la industrialización de esas esporas de hongos para distribuírselas a los pequeños productores», detalló Balonga.

Aclaró que «eso no conlleva ningún daño al ambiente porque es un hongo que está. Esa es una forma de respetar el ambiente y controlar un insecto en forma no tóxica, se trata de una lucha biológica».

«No va a impactar en el ambiente, al contrario, lo defiende y no es tóxico para las personas, con lo cual estaríamos reemplazando un insecticida que es tóxico para la gente en el control del picudo -subrayó-. Nosotros queremos cambiar esa práctica por el control biológico, que es bastante más amigable con el ambiente, más efectivo y aparte no conlleva ningún riesgo para el productor».